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Una noche de helada no perdona un descuido
Septiembre 2026

Una noche de helada no perdona un descuido

Septiembre trae la floración de nuestros cerezos, y con ella, las noches más exigentes del año en las chacras Las Violetas y Patagonia Fresca: las noches de helada. Durante esas semanas, una sola noche mal cuidada puede significar perder la fruta de toda una temporada, aunque todo lo demás se haya hecho bien. Cuidar una noche de helada no es simplemente prender un sistema y esperar. Es quedarse despierto revisando el termómetro cada pocos minutos, salir al frío en la oscuridad para verificar que cada aspersor esté funcionando, y vigilar hasta que la temperatura suba lo suficiente como para que la flor esté a salvo. Son jornadas que a veces se extienden desde la medianoche hasta el amanecer, con el objetivo de que ninguna planta quede sin agua encima cuando más lo necesita. Ese esfuerzo no admite atajos. Si el sistema se corta unos minutos de más, si una zona queda sin cobertura, o si nadie detecta a tiempo que la temperatura bajó más de lo previsto, la flor se pierde esa misma noche, y con ella, la fruta que esa flor iba a dar en noviembre. No es un daño parcial ni algo que se recupera después: un solo descuido puede costar la cosecha entera de la temporada. Por eso, durante la floración, siempre hay alguien despierto en la chacra, sin excepción. Sabemos lo que significa ese desvelo porque lo venimos viviendo desde el año 2000, junto al equipo que nos acompaña. Cada noche de helada bien cuidada es, en definitiva, el primer paso silencioso de la cosecha que después ustedes ven en nuestras cajas, y de la fruta que un tiempo más tarde se convierte en nuestros destilados. Gracias a quienes, este septiembre también, eligen cuidar la floración para que llegue entera al verano.